martes, febrero 19, 2008

La conjura de los necios

John Kennedy Toole
La conjura de los necios / A confederacy of dunces
[1980]







Wow. A ver... por dónde empezar? Este lo tenía recomendado hace ya un tiempo por Mariana. Como venía alertado, me lei el prólogo, algo que no suelo hacer en general... (o si acaso lo leo después) donde el escritor Walker Percy cuenta cómo fue que esta novela se llegó a publicar. Porque en este caso se publicó póstumamente. El autor se suicidó en el '69 y la novela se publicó en el '80, gracias a la insistencia con que la madre de Toole logró que finalmente Percy accediera a leer el manuscrito. El prólogo solo ya merece transcripción entera, pero no le quiero robar más lugar a la novela... pasemos a ella.

La conjura de los necios transcurre en New Orleans, y se centra en la vida del quijotesco Ignatius Reilly, personaje altamente excéntrico, obeso, que a los treinta años y habiendo terminado la Universidad, no tiene trabajo y vive aún con su madre Irene.

La esquiva e igualmente excéntrica Dulcinea es Myrna Minkoff que, aunque mayormente ausente, tiene gran influencia en los acontecimientos que se desencadenan en la novela, a través de la correspondencia que mantiene con Ignatius.

Un accidente de auto fuerza a Ignatius a buscar trabajo. Las historias y enredos que se generan tanto en su primer intento en la fábrica de pantalones Levy como luego en un puesto de hot-dogs son hilarantes y llenas de originalidad. La sátira es permanente y genial. Aunque por tramos puede llegar a ser un poco demasiado grotesca, pocos párrafos tienen desperdicio. Su forzado contacto con el mundo exterior nos lleva a conocer a toda una serie de pintorescos personajes, cuyos avatares son igual de cómicos y atrapantes.

Y lo mejor es que cuando parece difícil darle un buen cierre a la historia, que sólo puede divagar hacia la nada, Toole orquesta un Grand Finale que reúne y remata todas las tramas a la vez con una habilidad comediante/dramática que creía sólo posible viniendo de Jerry Seinfeld.

Como yapa les cuento que el nombre de la novela viene de una frase de Jonathan Swift: "When a true genius appears in the world, you may know him by this sign, that the dunces are all in confederacy against him."



Myrna y yo, por separado, confundíamos a la mayoría de los estudiantes, pero en pareja confundíamos doblemente a aquellos cabezas de chorlito sureños, que constituían la mayor parte del cuerpo estudiantil.

Señor I. Abelman, caballero mongoloide:
Hemos recibido por correo sus absurdos comentarios sobre nuestros pantalones. Comentarios que revelan claramente su total falta de contacto con la realidad (...) Ustedes, con su cháchara incomprensible, son incapaces de asimilar conceptos mercantiles progresistas a su visión del mundo, lamentable y trasnochada.

-Debes iniciar inmediatamente un programa de lecturas, para que puedas llegar a comprender las crisis de nuestra época - dijo solemnemente Ignatius - (...) Te recomiendo especialmente Batman, porque tiende a trascender la sociedad abismal en que se encuentra. Su moral es bastante rigurosa, además. Le respeto muchísimo.

Ignatius gruñó al repasar el reparto. Todos los que participaban en la película eran igualmente inaceptables. Había, en concreto, una diseñadora de decorados que le había sobrecogido demasiadas veces en el pasado. La heroína resultaba más afensiva aún que en la película musical y circense. (...) -¿No puede alguien de la cabina cortar la corriente? ¡Por favor!

3 comentarios:

Silvi dijo...

Parece que estoy perdiendo algo significativo en mi vida.... Dice Juan que es uno de los pocos libros que leyó prestados en su vida, de Agi. Deberé reparar algún día este hueco.

Nuri dijo...

Yo lo acabo de terminar hoy. Es brillante, para quienes conozcan la revista El Jueves, es Silvio José novelado. Aporto otra cita:
"Cualquierrelación entre el arte norteamericano y el marco geográfico norteamericano es pura coincidencia; pero esto se debe sólo a que la nación como conjunto no tiene contacto alguno con la realidad."

lizquies dijo...

Lo leí hace poco, y creo que este es de los pocos libros que se merecen una segunda lectura.

De todas formas, creo que gente como Ignatius hay muchas ennuestra sociedad, y cuanto las justificamos.