miércoles, octubre 17, 2007

El general en su laberinto

De tanto ir y venir de Morón al centro en el Sarmiento, me terminé bastante rápido uno de García Márquez, "El general en su Laberinto". Aunque todo al lado de "Cien años..." palidece por comparación, el libro es bastante entretenido, teniendo en cuenta lo difícil que es transmitir en forma clara los merengues e intrigas políticas post independencia en América Latina.



El eje de la novela es el último viaje de Simón Bolívar a lo largo del río Magdalena, luego de verse forzado a abandonar el poder... pero hasta el último momento amagando con retomar su plan para un gran pais-continente, aunque su cuerpo enfermo y demacrado se lo impidiera.
Lo que Márquez crea muy bien es el ambiente opresivo húmedo y sofocante (en sentido climático y político) en que se encuentra sumido Bolívar. Pienso que de todos modos la lectura da para distintas interpretaciones: Libertador hasta su muerte...? o enfermo de poder?? Yo por los paralelos con diversas instancias de la historia argentina, me inclino por la segunda opción.

"Era el fin. El general Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios se iba para siempre. Había arrebatado al dominio español un imperio cinco veces más vasto que las Europas, había dirigido veinte años de guerras para mantenerlo libre y unido, y lo había gobernado con pulso firme hasta la semana anterior, pero a la hora de irse no se llevaba ni siquiera el consuelo de que se lo creyeran."

"A medida que descendían, el río se había ido haciendo más vasto y solemne, como una ciénaga sin orilla, y el calor fue tan denso que se podía tocar con las manos. El general prescindió sin amargura de los amaneceres instantáneos y los crepúsculos desgarrados, que en los primeros días lo demoraban en la proa del champán, y sucumbió al desaliento. No volvió a dictar cartas ni a leer, ni les hizo a sus acompañantes ninguna pregunta que permitiera vislumbrar un cierto interés por la vida"

1 comentario:

Silvi dijo...

Realmente una de las sensaciones que quedan de García Márquez es ese clima caluroso, húmedo y lluvioso. Recuerdo que en el primer tomo de las memorias, el único que salió hasta ahora, cuenta su rechazo profundo al frío de Bogotá, al ir de adolescente a estudiar internado. Así que para él es algo fundamental.