miércoles, enero 07, 2009

Update lecturas post vacacional

La Caida
Albert Camus

[1956]
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Jean-Baptiste Clamence nos sumerge en su diálogo con un extraño (que es en realidad un monólogo) explorando los vaivenes de su vida desde sus tiempos como exitoso abogado parisino a un presente lúgubre en los canales de Amsterdam.

"¿Observó usted que los canales concéntricos de Amsterdam se parecen a los círculos del infierno? El infierno burgués, naturalmente, poblado de malos sueños. Cuando uno llega del exterior, a medida que va pasando esos círculos, la vida, y por tanto sus crímenes, se hace más densa, más oscura. Aquí estamos en el último círculo..."

"Esa celda se distinguia de otras a causa de sus ingeniosas dimensiones. No era suficientemente alta para que uno pudiera permanecer de pie; pero tampoco lo bastante amplia para que pudiera uno acostarse en ella. Había que mantenerse en una posición incómoda, vivir en diagonal. El sueño era una caída, la vigilia, un estarse agachado."



La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades
Anónimo
[1554
]
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De la colección "Grandes Obras de la Literatura Universal en Miniatura", de ed. Planeta, esta minúscula edición mide 5x6,5cm.

Nos cuenta la vida de Lázaro, en primera persona. Aunque nos cuenta de varios amos para los que comienza a trabajar desde pequeños, son los primeros los interesantes: el ciego (tratado primero), el clérigo (tratado segundo) y el escudero (tratado tercero). A partir de ahi los tratados (uno por "amo") se vuelven mucho más cortos y en mi opinión, bastante más aburridos. Resultan memorables los trucos que le juega al ciego con tal de sacarle algo más de comida.

del ciego:
"Pues tornando al bueno de mi ciego y contando sus cosas, Vuestra Merced sepa que, desde que Dios crió el mundo, ninguno formó más astuto ni sagaz."
"Más también quiero que sepa Vuestra Merced que, con todo lo que adquiría y tenía, jamás tan avariento ni mezquino hombre no vi."


del clérigo:
"Pensé muchas veces irme de aquel mezquino amo; mas por dos cosas lo dejaba: la primera, (...) por temer de la flaqueza que de pura hambre me venía; y la otra, consideraba y decía: "

del escudero:
"Contemplaba yo muchas veces mi desastre, que escapando de los amos ruines (...) viniese a topar con quién no sólo no me mantuviese, mas a quien yo había de mantener. Con todo, le quería bien, con ver que no tenía ni podía más, y antes le había lástima que enemistad."

3 comentarios:

Mariana dijo...

y? cómo los recibió la ola de frío siberiano?

Silvi dijo...

No recuerdo haber leído La Caída, qué espanto lo de la celda para estar en diagonal!!
El Lazarillo sí,en época de colegio. Creo que de ahí era un relato de que alguien es siempre más pobre que uno, que se va comiendo las cáscaras de los altramuces (lupines para nosotros) que uno va tirando.

qfwfq78 dijo...

Brrrrr.... Que frío de la hostia!!